domingo, 20 de septiembre de 2009

EL PERÚ Y SU POBREZA

Desde hace mucho tiempo las sociedades han ido tomando diferentes rumbos. Surgen pensadores de época, formulan sus teorías, muestran sus opiniones y las llevamos a la práctica.

Desde la Edad Media, el Renacimiento, el humanismo y finalmente la Reforma del siglo xvi; la libertad del individuo ha ido desarrollándose en Europa; comenzando en un inicio con el despojo de la religión que afligía a los ciudadanos de la época, hasta mostrar al hombre como punto central del análisis, tratando en todo momento, de mejorar su afán individual (obtener consigo su libertad).
Desde entonces podemos dar cuenta de como en Europa se ha ido avanzando con la “libertad”, en todo sentido de la palabra que pueda haber. Libertad de pensamiento, libertad económica, libertad política, libertad en la religión, y así, todas las libertades de las cuales el hombre sea digno de llevar con el mismo.
Está claro entonces que en Europa nos llevan una gran ventaja, ya que somos el vástago y fruto de su controvertido colonialismo.
España, fue por mala suerte el país que nos colonizó, en su conquista trajo con ella una serie de costumbres y malos hábitos que mezclado con las tradiciones y hábitos indígenas nos traen como producto, un anquilosado pensamiento anacrónico y poco generoso con el desarrollo de nuestro país.
La idiosincrasia y ese pensamiento atrasado que llevamos y que nos hace recordar Juan Carlos Valdivia en su ensayo, “¿Quien es Liberal?”, cuando cita a Mario Vargas Llosa Líder del Movimiento Libertad en aquel entonces, este señalaba como objetivo: “Modernizar el Perú, Ponerlo a la altura de los tiempos” a mi parecer quiso decir: “exorcicemos al Perú de esa mezcla maligna de pensamientos que solo crea caos y retrazo intelectual y productivo para nuestro país”. Sin duda es desconcertante lo que acabo de decir, pero es así, las costumbres y los malos hábitos de los peruanos para hacer las cosas resalta a la vista, y esto no nos permite crecer en todos los sentidos; en el aspecto: político, económico, social y cultural.

La mala educación, la mala salud, la mala seguridad, la mala crianza, la mala costumbre, la mala suerte, la mala muerte, la mala (…), parecería que todo es malo para el peruano. Y si miramos hacia arriba nos podemos dar cuenta que para muchos regresa la esperanza en si. A lo mejor estas “Malas”, son el insumo que hasta hoy ha utilizado la clase política de nuestro país para hacer de ello el estandarte de su elección en el poder.
Como dice Carlos Alberto Montaner: “¿Por qué los electores latinoamericanos se suicidan en las urnas como ciertas ballenas se suicidan en la playa?”. Pues, los latinoamericanos, somos como las ballenas suicidas, que llegamos a las urnas a establecer nuestras propias sentencias a pesar de conocer muchas veces sobre los “malos hábitos” y “malas costumbres” de aquellos Políticos que gobernaron sepultando a nuestro pueblo y que se cuelgan de aquellos insumos ( la mala…), para con su buen verbo, encantar a una desinformada población que tiene sed y hambre.
Ésta es la pobreza de nuestro Perú, una clase política llena de envidias, de chismes, de cuchicheo, de una inmadures tremenda, que trae a mi mente un ruido intenso que me desorbita y asquea. La pobreza en nuestro país no solo se refleja hoy en el 47.3% de personas que comen con dos dólares diarios, ni en el 18.1% de extremos pobres, que salen a comer a un restaurante, se visten a la moda, pasean en los parques de diversiones, juegan con su balón nuevo, van a bailar a la mejor discoteca, van a cantar al mejor karaoke, y van a ensalzarse de la los buenos placeres que nos trae la vida, con tan solo un dólar diario. Es vergonzoso y da mucha pena que la clase Política de hoy sea tal y como es.
Los peruanos llevan una pobreza espiritual. Nos hace falta aquella dosis, que nos permita nacer de nuevo, sentirnos vivos y decir: “si puedo hacerlo”, sentir con plena seguridad que con el trabajo persistente se va poder lograr todo lo que se aspira y quiere para el desarrollo personal de cada quien y de la sociedad en si.
Como lo dijera Mario Vargas Llosa cuando emplea dos palabras que reflejan el desconcierto en este terreno de los peruanos: “ética o moral”. Y es muy cierto cuando dice: “que en América Latina hay una falta de desconfianza total en la inmensa mayoría de los latinoamericanos hacia las instituciones, y esta es una de las razones por las cuales nuestras instituciones fracasan”. Pues, es verdad, el motor que da un buen funcionamiento al Estado son las instituciones. Si tenemos, una universidad que no funciona bien, si tenemos una seguridad deficiente, un gobierno regional corrupto, y así una serie de entidades del estado, que al momento de iniciar sus actividades reflejan en sus fachadas una desconfianza total para que nos den un buen servicio.
¿es posible entonces que se paguen los impuestos, sin detenernos a pensar en lo que está pasando, y no mostrar nuestra antipatía ante esas instituciones?, es difícil. De tal manera que nuestra economía, que se asienta sobre éstas instituciones puede caer en cualquier momento y difícilmente recuperarse, como a lo mejor puede suceder en los países como Inglaterra, Francia, Alemania,EE,UU que tienen sus instituciones sólidas precisamente por la madures con la que han sabido afrontar la realidad y hacer participar democráticamente a su población; precisamente en Alemania que en los últimos 30 años según Enrique Ghesi, ha avanzado sustancialmente en términos de política municipal creando sistemas democráticos de participación ciudadana nunca antes visto.

La pobreza radica en la falta de una cultura emprendedora, romper temores y emprender hacia horizontes, sin temor alguno; si nos caemos, pues nos caeremos, pero luego nos levantaremos, y continuaremos. Debemos entender que el secreto está en saber que se puede lograr y seguir en el mismo camino pero aun más lejos. La educación tiene que ver mucho en esto, hemos crecido con una formación socialistona equivocadamente que al peruano lo vuelve perezoso de pensamiento y apático a cualquier síntoma de emprender y enfrentar algún riesgo.
La pobreza entonces, no es más que los prejuicios que tenemos de la vida en si misma. No poder sacarlos, nos hace aun más pobres. La pobreza está en que no somos libres de pensamiento y no estamos repletos de optimismo de ensueño que se necesita para tener una revolución de esquemas que emprendan el verdadero cambio sin temores. En ese aspecto la pobreza del Perú no es el 47.3% de población sino mucho más.

4 comentarios:

  1. Pero si usted no es liberal, por qué habla tanto de libertad?

    ResponderEliminar
  2. Estimado Carlos, creo en la Libertad, como eje fundamental para el desarrollo.

    ResponderEliminar
  3. Yo soy peruano y Soy muy rico!.

    ResponderEliminar
  4. La probreza en nuestro país está en el conocimiento.

    ResponderEliminar